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¿Tienes que pasar el testigo de tu negocio a un sucesor? ¿Lo tendrás que hacer en un futuro? Déjame que te comente algunos aspectos importantes. Disculpa que te dé consejos que no me has pedido.

1. El tiempo es muy importante. El relevo generacional no empieza con tu jubilación, termina con ella.

Si no piensas con mucha antelación en tu sucesión al frente del negocio, te puedes encontrar atrapado por tus propias decisiones históricas. Opino que la reflexión debe hacerse cuando parece absurdo. Estoy habituado a que me digan algo así como “no es el momento, sólo tengo 50 años y mis hijos son adolescentes”. También lo estoy a tener que afrontar situaciones delicadas empresarial y familiarmente como consecuencia de la imprevisión en el tema del relevo generacional. Ayudar a un empresario a pensar en qué debe hacer y evitar nos puede llevar una hora si tiene 50 años y varios meses, con suerte, si tiene 70.

Si optas por mantener la empresa en la propiedad familiar, necesitas tiempo para escoger y empoderar a tu sucesor, sea o no familiar. Si tu decisión es venderla, también necesitas tiempo para hacerla el máximo atractiva para un futuro comprador. Nada de todo esto puede esperar a tu jubilación.

2. ¿El negocio es negocio?

Tu empresa es tu creación. Te ha costado muchos esfuerzos, sacrificios e ilusiones. Pero, por injusto que te pueda parecer, el valor y la viabilidad del negocio depende de otros factores. Antes de iniciar cualquier proceso sucesorio, vale la pena estar seguros de que la empresa tiene un futuro que merezca la pena.
Desde que empezaste tu actividad empresarial ha transcurrido mucho tiempo. Deberías asegurarte de que la empresa sigue aportando valor, en su formato tradicional o en uno nuevo. Si no es el caso, piensa en el riesgo de dar por supuesto que debe continuar pase lo que pase. Es interesante estudiar un plan estratégico, disponer de una visión de futuro y asegurarte de que, por lo menos sobre el papel, la empresa tiene un futuro ilusionante.

3. Tu sucesor no es un clon tuyo.

Seguro que ve el mundo de otra manera y es muy posible que su mirada sea más adecuada que la tuya a los nuevos escenarios por los que tendrá que evolucionar la empresa. Los valores podrán ser los mismos, deberían serlo, pero los mecanismos de funcionamiento deben evolucionar. Naturalmente, no tienes por qué dar por bueno ningún proyecto sin someterlo a un análisis riguroso. Lo único que digo es que no seas esclavo de tus ideas archivadas y admitas pensar en otras sin prejuicios.

4. Pon orden en la relación de tu familia con tu empresa.

Puede ser complicado para ti, pero, si no lo haces, dejarás una herencia envenenada a tus hijos y nietos. Para ellos sería muy difícil y probablemente doloroso acometer un proceso que tú puedes asumir. Es tu responsabilidad como fundador de la empresa y la familia establecer los mecanismos mediante los cuales tus descendientes tendrán acceso a la propiedad de la compañía, a sus órganos de dirección y, aunque te aconsejo que no, a colaborar laboralmente en ella. No pongas a la empresa al servicio de la familia. En la empresa, la empresa tiene que ser lo primero.

Ello me da pie a comentarte que, cuando tengas bien definido el marco, puedes hacer el relevo más progresivo si cedes la gestión del “día a día”, manteniendo su supervisión desde la presidencia del consejo de administración. No hace falta que se trate de una gran empresa para que esto tenga sentido.

5. Por último, no fuerces a nadie.

Ser hijo tuyo no tiene por qué implicar haber heredado tu espíritu emprendedor. Hay fundadores que ya ven a sus hijos como continuadoresde su negocio familiar antes de que tengan uso de razón. Respeta su orientación profesional, no le hagas sentir que te defrauda si escoge otro camino. Para tus hijos, una vez definido el marco familia-empresa, intentar incorporarse al negocio puede parecer una opción profesional fácil. Pero no lo será ni para ellos ni para los colaboradores que verán perjudicado su futuro.
No es fácil, pero intenta mantener la cabeza fría, no te dejes llevar por las emociones y elige al mejor, sea o no de la familia.

Publicado emArtigos

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